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29/8/13

UN CURSO DE MILAGROS LECCIONES 13 AL 21

Lección 13

Un mundo sin significado engendra temor.
La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto.

Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. Luego cierra los ojos y concluye con:

Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo?. No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. Eso es suficiente por ahora

Lección 14

Dios no creó un mundo sin significado.
La idea de hoy es obviamente la razón de que sea imposible que haya un mundo que no tenga significado. Lo que Dios no creó no existe. Y todo lo que existe, existe tal como Él lo creó. El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. Es tu pro­pia obra, y no existe.

Los ejercicios de hoy deben practicarse con los ojos cerrados todo el tiempo. El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a menos que te sientas a gusto hacién­dolas. De ser así, es porque realmente entiendes su propósito.

La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que le has adscrito al mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. Los pasos iniciales de este intercambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. Algunos de ellos te conducirán directamente al miedo. Mas no se te dejará ahí. Irás mucho más allá de él, pues es hacia la paz y seguridad perfectas adonde nos encaminamos.

Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores del mundo que te vengan a la mente. Nombra cada uno de ellos a medida que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. Dios no lo creó, y, por lo tanto, no es real. Di, por ejemplo:

Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real.
Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto, no es real.
Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es real.

Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda ocu­rrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado. Nom­bra en cada caso el "desastre" en cuestión muy concretamente. No uses términos abstractos. Por ejemplo, no digas: "Dios no creó las enfermedades?, sino "Dios no creó el cáncer'; o los ata­ques cardíacos, o lo que sea que te cause temor.

Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de horro­res. Esas cosas son parte del mundo que ves. Algunas de ellas son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte de tu infierno personal. Eso no importa. Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. Por lo tanto, no tiene significado. En reconocimiento de este hecho, concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy:

Dios no creó un mundo sin significado.

Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. Sé muy específico al aplicarla. Di:

Dios no creó un mundo sin significado.
No creó [especifica la situación que te esté perturbando], por lo tanto, no es real.

Lección 15

Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.
No reconoces que los pensamientos que piensas que piensas no son nada debido a que aparecen como imágenes. Piensas que los piensas, y por eso piensas que los ves. Así es como se forjó tu "manera de ver". Ésta es la función que le has atribuido a los ojos del cuerpo. Eso no es ver. Eso es fabricar imágenes, lo cual ocupa el lugar de la visión, y la reemplaza con ilusiones.

Esta idea introductoria al proceso de fabricar imágenes que tú llamas ver, seguramente no tendrá mucho significado para ti al principio. Comenzarás a entenderla cuando hayas visto peque­ños bordes de luz alrededor de los mismos objetos que ahora te resultan familiares. Ése es el comienzo de la verdadera visión. Puedes estar seguro de que ésta no tardará en llegar una vez que eso haya ocurrido.

A medida que avancemos, tal vez experimentes muchos "episo­dios de luz". Éstos pueden manifestarse de muchas maneras dis­tintas, algunas de ellas bastante inesperadas. No tengas miedo de ellos. Son la señal de que por fin estás abriendo los ojos. No seguirán ocurriendo, pues simbolizan meramente la percepción verdadera y no guardan relación alguna con el conocimiento. Estos ejercicios no han de revelarte el conocimiento, pero allana­rán el camino que conduce a él.

Al practicar con la idea de hoy, repítela primero para tus aden­tros, y luego aplícala a cualquier cosa que veas a tu alrededor, usando el nombre del objeto en cuestión y dejando descansar tu mirada sobre él mientras dices:

Esta(e) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.
Ese(a) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.

No es necesario incluir un gran número de objetos específicos al aplicar la idea de hoy. Pero sí es necesario que continúes mirando cada objeto mientras repites la idea para tus adentros. La idea debe repetirse muy lentamente en cada caso.

Si bien es obvio que no podrás aplicar la idea a un gran número de objetos durante el minuto más o menos de práctica que se reco­mienda, trata de seleccionarlos tan al azar como sea posible. Si te empiezas a sentir incómodo, menos de un minuto será suficiente. No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a no ser que te sientas completamente a gusto con ella, pero no hagas más de cuatro. Puedes, no obstante, aplicar la idea durante el transcurso del día según lo dicte la necesidad.

Lección 16

No tengo pensamientos neutros.
La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de desvanecer la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. En esto no hay excepciones. Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. Son simplemente verdaderos o falsos. Aquellos que son verdaderos crean a su semejanza. Aquellos que son falsos fabrican a la suya.

No hay concepto más auto-contradictorio que el de "pensa­mientos fútiles" Difícilmente se puede calificar de fútil a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. Cada pensamiento que tienes contribuye a la verdad o a la ilusión: o bien extiende la verdad o bien multiplica las ilusiones. Ciertamente puedes mul­tiplicar lo que no es nada, pero no por ello lo estarás exten­diendo.

Además de reconocer que los pensamientos no son nunca fúti­les, la salvación requiere que también reconozcas que cada pen­samiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutros. Hay tal tentación de descartar los pensamientos atemorizantes por considerárseles irrelevantes, triviales e inmerecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que los reconozcas a todos como igualmente destructivos, aun­que también como igualmente irreales. Practicaremos con esta idea de muchas formas antes de que realmente la llegues a enten­der.

Al aplicar la idea de hoy, escudriña tu mente con los ojos cerra­dos durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento "insignificante" que tienda a eludir tu búsqueda. Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. Cualquier pensamiento que se te ocurra, independientemente de las cualidades que le asignes, es un sujeto adecuado para aplicarle la idea de hoy.

Durante las sesiones de práctica, repite primero la idea para tus adentros, y luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, manténlo en tu conciencia mientras te dices a ti mismo:

Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.
Ese pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.

Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. Sugeri­mos a este fin la siguiente variación de la idea:

Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro porque no tengo pensamientos neutros.

Se recomiendan cuatro o cinco sesiones de práctica en caso de que te resulten relativamente fáciles. 'De experimentar tensión, tres serán suficientes. La duración del ejercicio debe reducirse asimismo si experimentas cualquier sensación de incomodidad.
Lección 17

No veo cosas neutras.
Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo. No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros. El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario. El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú. De lo contrario, la percep­ción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad. En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.

Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:

No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.

Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:

No veo un/una _____ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _____ no son neutros.

Podrías decir, por ejemplo:

No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.
No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.

Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso. Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente ver­dadero, y, por lo tanto, realmente feliz.

Se recomiendan tres o cuatro sesiones de práctica concretas, e incluso si experimentas resistencia, son necesarias cuando menos tres para obtener el máximo beneficio. En tal caso, no obstante, puedes acortar la duración de la sesión a menos del minuto que de otra forma se recomienda
Lección 18

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.
La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender que los pensamientos que dan lugar a lo que ves nunca son neutros o irrelevantes. También hace hincapié en la idea, a la que posterior­mente se le dará cada vez mayor importancia, de que las mentes están unidas.

La idea de hoy no se refiere tanto a lo que ves como a la manera en que lo ves. Por lo tanto, los ejercicios de hoy hacen hincapié en ese aspecto de tu percepción. Las tres o cuatro sesiones de prác­tica que se recomiendan deben hacerse de la siguiente manera:

Mira a tu alrededor, y a medida que selecciones los objetos para la aplicación de la idea de hoy tan al azar como sea posible, descansa tu mirada en cada uno de ellos el tiempo suficiente para poder decir:

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver

Concluye cada sesión de práctica repitiendo esta afirmación más general:

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

Un minuto, o incluso menos, es suficiente para cada sesión de práctica
Lección 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.
La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. Eso se debe a que el orden en sí no importa. El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima?. Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de _____

El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. No intentes hacer más de cuatro.

Lección 20

Estoy decidido a ver
Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosa­mente. No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. La salvación del mundo depende de ello. Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.

Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estruc­tura. No interpretes esto erróneamente como un intento de que­rer ejercer presión o fuerza. Deseas la salvación. Deseas ser feliz. Deseas la paz. No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.

Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. Lo que quieres se te concede. No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. ¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? ¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.

Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. La idea de hoy implica tácita­mente también el reconocimiento de que ahora no ves. Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás deci­dido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que real­mente deseas.

Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cual­quier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. Pue­des verlos de otra manera, y los verás. Verás lo que desees ver. Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.
Lección 21

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.
La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. Esta vez, sin embargo, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que pueda surgir, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. Se te exhorta a que lleves a cabo cinco sesiones de práctica de un minuto com­pleto cada una.

Inicia las sesiones de práctica repitiendo la idea en tu interior. Luego cierra los ojos y busca con minuciosidad en tu mente aque­llas situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en ti. La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia.

Trata, por lo tanto, durante las sesiones de práctica, de no dejar escapar aquellos pensamientos de ira que consideras "insignifi­cantes". Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que sus­cita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno. Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones o personas que en otras, sobre la base falsa de que son más "obvias" Esto no es cierto. Es mera­mente un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras.

Al escudriñar tu mente en busca de todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno de ellos presente mientras te dices a ti mismo:

Estoy decidido a ver a _____ (nombre de la persona] de otra manera.
Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.

Trata de ser tan específico como te sea posible. Puede, por ejemplo, que concentres tu ira en una característica determinada de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. Si tu percepción sufre de esa forma de distorsión, di:

Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.


7/10/12

♥Un curso de Milagros♥ 50 al 57

Lección 50 : 




"El Amor de Dios es mi sustento".

2
veces al día, durante 10 minutos, la primera por la mañana, la otra por la noche, repetí la idea de hoy, reflexioná sobre ella, dejá que vengan pensamientos afines. Permití que la paz te cubra, y no permitas pensamientos vanos o necios que te perturben.
Sesiones cortas: hacelas con frecuencia a lo largo del día.
Hemos depositado, a lo largo de los años, nuestra fe en las cosas: ropa, casas, trabajo, poder... cosas huecas y sin fundamento a las que dotamos de poder. Todas ellas son sustituto del Amor de Dios, y aseguran tu identificación con el cuerpo y con el ego. No te sustentarán.
Sólo el Amor de Dios te protege en toda circunstancia, te rescata y te eleva hasta la paz y seguridad perfecta, adonde nada puede interrumpir tu calma eterna. Depositá tu fe en el Amor de Dios por vos. Estarás declarando tu liberación de los ídolos materiales, estarás reconociendo la verdad que hay en vos.

Primer Repaso

Cada día, tendremos 5 de las ideas vistas hasta hoy. Comenzá el día leyendo las 5 ideas y los comentarios. De ahí en adelante, no es necesario un orden determinado al repasarlas; dedicá 2 minutos a cada sesión de práctica, pensando en la idea y comentarios que hayas leído. Si alguna de las ideas te atrae más, podés concentrarte en ella, pero hay que repasar por lo menos una vez todas las ideas del día.
Si podés, hacé los repasos en un lugar tranquilo, pero no es imprescindible.
Notarás que algunas de las ideas no están en su forma original; usalas tal como ahora se dan.


Lección 51:


 "Nada de lo que veo significa nada". 

Porque veo lo que no es nada, y lo que no es nada no tiene significado. Tengo que desprenderme de esta forma de ver para que la visión pueda ocupar el lugar que le corresponde.
"Le he dado a todo lo que veo todo el significado que tiene para mí". He juzgado todo lo que veo, y sólo veo mis juicios al mirar; eso no es visión. Estoy dispuesta a reconocer la falta de validez de mis juicios, porque quiero ver.
"No entiendo nada de lo que veo". ¿Cómo puedo entender lo que veo, si lo juzgué erróneamente? Lo que veo es una proyección de los errores de mi pensamiento. Por ello, quiero desprenderme de esta idea, par poder ver, entender y amar.
"Estos pensamientos no significan nada.". Los pensamientos de los que soy consciente no significan nada, porque estoy tratando de pensar sin Dios. Y mis pensamientos reales son los que pienso con Dios. Estoy dispuesta a reconocer que mis pensamientos actuales no significan nada, y a abandonarlos; elijo pensar los pensamientos que pienso con Dios, en los descansa toda la creación.
"Nunca estoy disgustado por la razón que creo". porque estoy tratando de justificar mis pensamientos, de hacer que sean verdad, haciendo de las cosas mi enemigo para justificar mi ira; no me he dado cuenta de que hacía esto para defenderme, para defender un sistema de pensamiento que me dañó. Estoy dispuesto a abandonarlo.

Lección 52 : 


"Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí". 

La realidad sólo brinda perfecta paz; si estoy disgustado, es porque la reemplacé con ilusiones. Siempre estoy disgustado por nada.
"Sólo veo el pasado". Cuando miro a mi alrededor, condeno al mundo que veo, usando el pasado en contra del mundo. Cuando me perdone a mí mismo y haya recordado quién soy, bendeciré al mundo que vea, contemplando con amor todo lo que antes no podía ver.
"Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado". Veo únicamente mis propios pensamientos proyectados afuera. Permítaseme recordar que me fijo en el pasado para prevenir que el presente despierte en mi mente; permítaseme aprender a dejar atrás el pasado, dándome cuento que al hacerlo, no renuncio a nada.
"No veo nada tal como es ahora".Sólo puedo ver lo que está acá ahora. La elección no es entre pasado y presente, sino entre ver o no ver. Ahora puedo elegir de nuevo, para poder ver.
"Mis pensamientos no significan nada".No tengo pensamientos privados, aunque sólo de ellos soy consciente. ¿No es preferible unirse al pensamiento del universo en vez de oscurecer todo con mis míseros pensamientos "privados"?

Lección 53 : 


"Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado".

 Tenemos tanto pensamientos sin significado (que nos muestran un mundo demente) como pensamientos reales. Recurriendo a ellos, puedo ver un mundo real.
"Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado." Los pensamientos dementes perturban y dan lugar a un mundo sin orden. Agradezco que este mundo caótico no es real, y que sólo lo veo si elijo otorgarle valor. Por ello elijo no otorgarle valor.
"Un mundo sin significado engendra temor." Lo que es demente engendra temor; no podemos contar con ello en absoluto. Pero un mundo así no es real; sólo le he conferido ilusión de realidad. y sufrí por haber creído en él. Elijo ahora dejar de creer en ésto y depositar mi confianza en lo que es real; así, me escaparé de todos los efectos del miedo.
"Dios no creó un mundo sin significado." ¿Cómo podría existir un mundo sin significado si Dios no lo creó? ¿Por qué seguir creyendo lo que crearon mis pensamientos dementes, cuando la perfección de la creación en mi hogar? Quiero reconocer mi verdadera morada.
"Mis pensamientos son imágenes que yo misma he fabricado." Todo lo que veo refleja mis pensamientos; son ellos los que me dicen dónde estoy y lo que soy. Al ver un mundo demente, sufriente, no estoy permitiendo que mis pensamientos reales viertan su benéfica luz sobre lo que veo. No obstante, el camino de Dios es seguro; las imágenes que fabriqué no prevalecen contra Dios, porque mi voluntad es volver a Él. Mi voluntad es la Suya.

Lección 54 :


 "No tengo pensamientos neutros."

 Es imposible tenerlos, porque los pensamientos tienen poder. O dan lugar a un mundo falso y demente, o dan lugar a un mundo real; pero es imposible que no tengan efecto. Mis pensamientos no pueden ser al mismo tiempo falsos y verdaderos, tienen que ser lo uno o lo otro; lo que veo del mundo me muestra cómo son.
"No veo cosas neutras." Lo que veo da testimonio de lo que pienso; y si no pensara, no existiría, porque la vida es pensamiento. Permítaseme ver al mundo como una representación de mi estado de ánimo. Sé que éste puede cambiar, y sé que el mundo que veo puede cambiar también.
"No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver". Si no tengo pensamientos privados, no puedo ver un mundo privado. Puedo invocar mis pensamientos reales, los cuales comparto con todo el mundo. Así como mis pensamientos de separación invocan pensamientos de separación en otros, mis pensamientos reales despiertan en ellos sus pensamientos reales; y el mundo real despertará en su visión así como en la mía.
No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos ". No soy el único en nada. Todo lo que pienso, digo o hago, es una enseñanza para todo el universo. Un hijo de Dios no puede pensar, hablar o actuar en vano. Tengo el poder de cambiar todas las mentes junto con la mía, por ser Hijo de Dios.
"Estoy decidida a ver". Reconozco que la naturaleza de mis pensamientos es que los comparto con todo lo que existe, y estoy decidida a ver las muestras de que la manera de pensar del mundo ha cambiado. Veré que el amor reemplaza al miedo, la risa a las lágrimas, y la abundancia a las pérdidas. Quiero contemplar el mundo real, que me muestra que la voluntad de Dios y la mía son una.

Lección 55 : 


"Estoy decidida a ver las cosas de otra manera". 

Lo que ahora veo son signos de enfermedad y muerte, y esto no puede ser lo que Dios creó para su hijo bienamado. Si veo estas cosas, es porque no entiendo a Dios. Estoy decidido a ver los testigos de la verdad en mí, en vez de aquellos que me muestran una ilusión de mí mismo.
"Lo que veo es una forma de venganza" El mundo que veo no es la representación de pensamientos amorosos, y son mis propios pensamientos de ataque los que le dan lugar. Mis pensamientos amorosos me librarán de esta percepción del mundo y me brindarán la paz que Dios dispuso que yo tuviese.
"Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque". En ésto y sólo en ésto radica la salvación. Si no albergase pensamientos de ataque, no podría ver un mundo de ataque. A medida que el perdón permita que el amor vuelva a mi conciencia, veré un mundo de paz, seguridad y dicha. Y esto es lo que elijo ver.
"No percibo lo que más me conviene". ¿Cómo podría saber lo que más me conviene si no sé quién soy? Estoy dispuesta a seguir al Guía que Dios me ha dado para descubrir lo que más me conviene, sabiendo que no lo veré por mi cuenta.
"No sé cuál es el propósito de nada ". Para mí el propósito de todas las cosas es justificar las ilusiones que abrigo respecto del mundo, por eso desconozco su verdadero propósito. Quiero que mi mente se vuelva receptiva al verdadero propósito del mundo, renunciando al que le he asignado, y descubrir la verdad acerca de él.

Lección 56 :


"Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad". 

Todas mis esperanzas y planes parecen estar a merced de un mundo que no puedo controlar, donde acechan el dolor, la muerte, la desdicha. Sin embargo, la seguridad perfecta y la plena realización son mi herencia; y mis pensamientos reales me la mostrarán porque Dios la resguardó para mí
"Por encima de todo, quiero ver". Al reconocer que lo que veo es un reflejo de lo que creo ser, me doy cuenta de que mi mayor necesidad es la visión. Si voy a recordar quién soy, es primordial que abandone una imagen temerosa de mí mismo; y a medida que esta imagen sea reemplazada por la verdad, se me concederá la visión. Así contemplaré al mundo y a mí con claridad y amor.
"Por encima de todo, quiero ver las cosas de otra manera". El mundo que veo mantiene la imagen que forjé de mí mismo y mantiene su vigencia. Mientras lo siga viendo, la verdad no puede alborear en mi conciencia. Dejaré que se abra la puerta que está más allá de este mundo, para poder ver el mundo del Amor de Dios.
"Dios está en todo lo que veo " Tras cada imagen que forjé, se halla la verdad: mi voluntad unida a la de Dios. Dios sigue estando en todas partes y en todas las cosas eternamente, y nosotros, por ser parte de Él, reconoceremos la verdad que yace más allá de las apariencias.
"Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente." Oculto por mis pensamientos de separación y ataque, está el conocimiento de que todo es uno eternamente. Yo no perdí el conocimiento de quién soy por haberlo olvidado; ha sido resguardado para mí en la mente de Dios. Y yo soy uno con Él.

Lección 57 : 


"No soy víctima del mundo que veo". 

¿Cómo podría ser víctima de un mundo que depende de mí para existir? Las puertas de la prisión están abiertas. Nada me retiene en este mundo, sólo mi deseo de permanecer aquí. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar hacia la luz del sol.
"He inventado el mundo que veo". Yo mismo creé la prisión en la que me hallo, y con reconocerlo, quedaré libre. Me engaño a mí mismo al creer que es posible aprisionar al Hijo de dios, y es un error que quiero dejar de cometer, ya que el Hijo de Dios no puede sino ser eternamente libre. Él se encuentra donde Dios quiere que esté, no donde yo quise ponerlo.
"Hay otra manera de ver el mundo". Dado que el propósito del mundo no es el que yo le asigné, tiene que existir otra manera de verlo. Quiero contemplar el mundo tal como es, y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.
"Podría ver paz en lugar de esto". Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, veré que refleja las leyes de Dios y no las que yo inventé. Y veré que la paz mora en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.
"Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo". A medida que comparto la paz con mis hermanos, reconozco que brota de lo más profundo de mí mismo. El mundo que contemplo queda iluminado con la luz de mi perdón, y lo refleja de nuevo sobre mí. Así empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome, y su unidad conmigo

2/10/12

♥Un curso de Milagros♥ Lecciones 43 al 49.

Lección 43 : 




"Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él".

Hoy son necesarias 3 sesiones largas, de 5 minutos cada una, la primera lo más temprano que puedas, la última lo más tarde, y la otra intercalada.
Repetí la idea de hoy con ojos cerrados; luego mirá a tu alrededor, aplicándola a lo que veas, al azar (4 ó 5 objetos), por ej: "Dios es mi Fuente. No puedo ver esta cama separada de Él" Luego, cerrá nuevamente los ojos, repetí la idea de hoy, y dejá que aparezca cualquier pensamiento pertinente, por ej: "Veo a través de los ojos del perdón, veo el mundo como bendito", etc.
Si te resulta imposible pensar en algo, volvé a abrir los ojos, y repetí desde allí con los objetos.
En las sesiones cortas de práctica, aplicá la idea a toda persona con la que te encuentres: "Dios es mi Fuente. No puedo verte separado de Él" y aplicala a las situaciones que se presenten durante el día: "Dios es mi Fuente. No puedo ver ésto separado de Él". Tratá de no dejar pasar lapsos muy largos sin usarla.
La percepción no es un atributo de Dios, su ámbito es el conocimiento. Dios creó al Espíritu Santo para que sea Mediador entre la percepción y el conocimiento; sin este vínculo, la percepción habría reemplazado al conocimiento en tu mente.
En Dios no podés ver; la percepción no existe en Dios. Pero en el proceso de erradicar lo que nunca fue, la percepción, inventada por el Hijo de Dios para un propósito no santo, debe convertirse en el medio para restaurar la santidad en tu conciencia. Una percepción que ha sanado, te deja ver que no podés ver separado de Dios, porque no podés estar separado de Dios. Todo lo que hacés, lo hacés en Dios; lo pensás en Su mente
.


Lección 44 : 


"Dios es la luz en la que veo".

Hoy precisamos, como mínimo, 3 sesiones de práctica de 3 a 5 minutos cada una (se recomienda enfáticamente que le dediques más tiempo, sobre todo si no sentís tensión) además de repetir la idea a menudo durante el día con ojos abiertos o cerrados. Pero sobre todo, decidite a no olvidarte de hacerlo.
Prácticas largas: Con ojos abiertos, decí la idea de hoy. Cerralos lentamente mientras la repetís varias veces. Tratá de sumergirte en tu mente, abandonando las interferencias, sumergiéndote más allá de ellas. Si te viene un pensamiento, no te involucres; dejalo seguir. Estamos intentando hacer algo muy sagrado: llegar a Dios. Si sentís resistencia o temor, hacé una pausa y repetí la idea con ojos cerrados. La idea de hoy tendría que hacer que te sientas relajado, e incluso hacerte sentir que te adentrás en la luz. Tratá de pensar en luz sin forma ni límites.
La idea de hoy es una continuación de la anterior, pero le agrega otra dimensión: no podemos ver en la oscuridad, ni fabricar luz. La luz y la vida son inseparables; son diferentes aspectos de la creación. Para poder ver, debemos reconocer que la luz se halla en nuestro interior, y no afuera. Esta luz está siempre con nosotros, haciendo que la visión sea posible siempre. Hoy intentamos llegar a esa luz, (y aprovechamos para entrenar nuestra mente) Dios es la luz en la que vemos, estamos intentando llegar a él.

Lección 45 :


 "Dios es la Mente con la que pienso".

Haremos 3sesiones de práctica de 5 minutos cada una, que siguen el mismo modelo que la de ayer, además de hacer aplicaciones cortas a lo largo del día.
Tratemos de comprender y recordar que lo que Dios quiere que hagamos es lo que en verdad queremos hacer; y no podemos fracasar al intentarlo; estamos acompañando Su deseo.
Prácticas largas: Con ojos abiertos, decí la idea de hoy. Cerralos lentamente mientras la repetís para tus adentros. Luego, pensá 4 ó 5 ideas afines que provengan de vos, por ej: "mis pensamientos reales están en mi mente. me gustaría encontrarlos" Tratá de llegar a lo eterno; tratá de que tu actitud sea de reverencia, porque estamos intentando llegar a un lugar sagrado: aquel donde nuestra mente se une a la de Dios.
Aplicaciones cortas: tratá de recordar qué importante es comprender la santidad de tu mente, que piensa con Dios, mientras repetís la idea a lo lardo del día, dedicando 1 ò 2 minutos a ello. Dejá de lado los pensamientos indignos de esta mente divina, y agradecé por los pensamientos que Dios piensa con vos.
La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, que tienen que estar en tu mente, porque no pueden haber abandonado su fuente. (tené presente que no existe relación entre lo que es real y lo que pensamos que es real) Al pensar con la mente de Dios, compartimos nuestros pensamientos con Él, y viceversa. Tal como somos parte de Su mente, nuestros pensamientos lo son también.

Lección 46: 


"Dios es el Amor en el que perdono".

Hoy se te piden por lo menos 3 sesiones de práctica de 5 minutos completos (práctica largas) y el mayor número posible de las más cortas.
Prácticas largas: Con ojos abiertos, decí la idea de hoy. Cerralos lentamente mientras la repetís para tus adentros. Luego, explorá tu mente, buscando personas a quienes no hayas perdonado, no importa en qué medida sea. Cualquier persona que no te caiga bien es adecuada. Decí: "NN, Dios es el Amor en el que te perdono". Luego de nombrar a todos aquellos que hayan venido a tu mente, decite: "Dios es el Amor en el que ME perdono", luego añadí ideas afines, por ej: Dios es el Amor en el que me amo a mí mismo" etc. Así podés perdonarte a vos mismo. Terminá la sesión repitiendo la idea original.
Aplicaciones cortas: pueden consistir en repetir la idea original, o en tener pensamientos afines. Pero asegurate de, en caso de tener cualquier reacción negativa hacia alguien a lo largo del día, decirle silenciosamente: "Dios es el Amor en el que te perdono"
La idea de hoy parece inferir que Dios perdona, pero para ello primero tiene que haber condena, y ello es imposible. Si bien Dios no perdona, su Amor es la base del perdón. El miedo condena, el Amor perdona; el perdón deshace lo que el miedo produjo; por eso el perdón es la mayor necesidad en este mundo de ilusión; los que perdonan, se liberan a sí mismos de las ilusiones, y de la misma manera en que sólo te condenás a vos mismo al condenar, al perdonar te perdonás a vos mismo. Por todo esto, el perdón es realmente la salvación.

Lección 47 : 


"Dios es la fortaleza en la que confío".

Hoy son necesarias 4 sesiones de práctica de 5 minutos c/u, aunque se nos exhorta a hacer más y de más duración (práctica largas). Repetí la idea frecuentemente en el transcurso del día, usándola como respuesta a cualquier cosa que te perturbe.
Prácticas largas: Cerrá los ojos y repetí la idea de hoy. Luego buscá situaciones de tu vida que hayas revestido de temor, y desechalas, diciéndote: "Dios es la fortaleza en la que confío"; tratando de deslizarte más allá de las preocupaciones. La forma de tener confianza no es confiar en uno mismo, sino en Dios, que tiene éxito en todo. Reconocer la propia debilidad es un paso necesario para corregir los errores. Luego, tratá de llegar muy hondo en tu mente, a un lugar seguro; hay un lugar en vos de perfecta paz, donde vive la fortaleza de Dios.
Esta idea remarca que Dios es nuestra seguridad siempre. Su Voz habla por Él diciéndonos cómo invocar Su fortaleza y Su protección.

Lección 48 : 


"No hay nada que temer".

Hoy haremos sesiones muy cortas, muy simples y muy frecuentes, tan a menudo como podamos, y se recomienda que sean con ojos cerrados, de alrededor de un minuto c/u.
Esta idea afirma simplemente un hecho real. La presencia de miedo es señal de que estás confiando en tu propia fortaleza. La conciencia de que no hay nada que temer, indica que en algún lugar de tu mente, recordaste a Dios y dejaste que Su fortaleza ocupe tu debilidad.

Lección 49 : 


"La Voz de Dios me habla durante todo el día".

Hoy necesitamos 4 sesiones de 5 minutos c/u, de ser posible incluso más. Trataremos de oír la Voz de Dios recordándonos a Dios y a nuestro Ser.
Escuchá en profundo silencio, tratando de permanecer muy quedo y abrí tu mente. Sumergite en la paz que te espera más allá de tus pensamientos habituales. Estamos tratando de llegar al hogar, donde somos bienvenidos; estamos tratando de llegar a Dios.
Aplicaciones Cortas: hacelas frecuentemente, con ojos abiertos si es necesario, cerrados si es posible, esperando quedamente luego de repetir la idea de hoy; estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.
La idea de hoy nos dice que es posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día, sin interrumpir las actividades habituales, porque la parte de tu mente donde vive la verdad está siempre comunicada con Dios; es serena, está en continuo reposo y llena de seguridad; es la única que existe realmente. La otra parte de tu mente es una ilusión, frenética y perturbada, tratá hoy de no prestarle oídos, sino de oír la voz de Dios llamándote, recordándote que te ama y no te olvidó.

5/9/12

Un Curso de Milagros €€"Lección 36 al 42"€€


Lección 36 : 
"Mi santidad envuelve todo lo que veo".
Hoy se requieren 4 sesiones de práctica de 3 a 5 minutos cada una, además de hacer aplicaciones cortas a lo largo del día.
Cerrá los ojos, y repetí mentalmente la frase varias veces lentamente. Luego abrilos y mirá a tu alrededor con lentitud, aplicando la idea a cada objeto que notes. Por ej: "Mi santidad envuelve esa alfombra; mi santidad envuelve esa pared..."Volvé a cerrar los ojos, y a repetir mentalmente la frase; abrilos nuevamente, y continuá como antes.
La idea de hoy extiende la idea de ayer del que percibe a lo percibido. Somos santos porque nuestra mente es parte de la de Dios; por ello, nuestra visión no puede sino ser santa también.
"Impecabilidad" quiere decir libre de pecado. No se puede librarse del pecado "sólo un poco..." O somos impecables, o no. Y si nuestra mente es parte de la de Dios, lo somos; porque sino la Suya sería pecaminosa.

Lección 37: 

"Mi santidad bendice al mundo".
Hoy se requieren 4 sesiones de práctica de 3 a 5 minutos cada una, además de hacer aplicaciones cortas a lo largo del día.
Cerrá los ojos, y repetí mentalmente la frase; luego abrí los ojos, y aplicá la idea de hoy a lo que veas, durante un minuto ("mi santidad bendice esa silla" etc); otra vez cerrá los ojos y aplicá la idea a cualquier persona que te venga a la mente, usando su nombre: "mi santidad te bendice, NN" La sesión debe concluír con una repetición de la frase con ojos cerrados (1 vez) y luego con ojos abiertos (1 vez).
Los ejercicios cortos consisten en repetir la idea de hoy tan a menudo como puedas. Es muy útil aplicarla a todas las personas con las que te encuentres, usando su nombre al hacerlo; y es esencial que lo hagas si alguien parece causarte una reacción adversa.
Esta idea contiene los primeros destellos de tu verdadera función en el mundo, la razón de que estemos aquí. Nuestro propósito es ver al mundo a través de nuestra santidad, para ser bendecidos junto con el mundo. Nos permite eliminar la idea de sacrificio del mundo, y nuestra santidad es la salvación del mundo, que es uno con nosotros. Nos permite enseñarle al mundo, sin predicar ni decirle nada; sólo por medio de nuestro sereno reconocimiento de que en nuestra santidad, todas las cosas son bendecidas, junto con nosotros mismos.

Lección 38: 

"No hay nada que mi santidad no pueda hacer".
Hoy se requieren 4 sesiones de práctica, preferiblemente de 5 minutos cada una, además de hacer aplicaciones cortas a lo largo del día.
Repetí la idea de hoy, cerrá los ojos y buscá en tu mente cualquier sensación de pérdida o infelicidad, tratando de no hacer distinciones entre situaciones difíciles para vos o para otro. Y aplicá la idea de hoy: "En esta situación con respecto a .... en la que me veo envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer" ó "En esta situación con respecto a .... en la que ..... se vé envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer" Introducí las variaciones que quieras, pero centrado en la idea de hoy.
En las aplicaciones cortas y frecuentes, aplicá la idea en su forma original, a menos que te venga a la mente algún problema en particular, para ello usala en su forma específica.
La idea de hoy es que tu santidad invierte todas las leyes de este mundo, y está fuera de las restricciones de tiempo, espacio o cualquier límite. Mediante tu santidad, el Poder de Dios se manifiesta, y se vuelve accesible. Y no hay nada que el Poder de Dios no pueda hacer; eliminar todo dolor, acabar todo pesar, solucionar todo problema; en relación con vos o con otro.
Si vos sos santo, también lo es todo lo que Dios creó. Apliquemos hoy el poder de nuestra santidad a cualquier problema, dificultad o sufrimiento que tenga que ver con vos o con otro, ya que no hay distinciones entre vos y otros.

Lección 39 : 

"Mi santidad es mi salvación".
Hoy se te exhorta a que sean de 5 minutos completos cada una de las 4 sesiones de práctica largas, y a que sean más frecuentes y de más duración. además de hacer aplicaciones cortas a lo largo del día.
Repetí la idea de hoy para tus adentros; luego cerrá los ojos y buscá en tu mente pensamientos que no sean amorosos, en cualquier forma en que se presenten: de ellos necesitas salvarte. Impartirles tu bendición a estas situaciones, personas, etc. asociadas a pensamientos no amorosos, que son sujetos apropiados; para tu salvación, es imperativo que los veas de otra manera. Impartirles tu bendición te salvará y te dará esa otra visión.
Lentamente, sin elegir conscientemente, aplicá la idea "Mis pensamientos no amorosos acerca de .... me mantienen en el infierno. Mi santidad es mi salvación."
También podés solamente repetir la idea de hoy lentamente. Asimismo podés relajarte sin pensar en nada. (mantener la concentración irá siendo más fácil con la práctica). Para finalizar la sesión, repetí la idea de hoy y añadí: "si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto?"
En las aplicaciones cortas, que deben hacerse 4 veces por hora de ser posible, repetí la idea de hoy, y aplicala: "Mi santidad es mi salvación de ésto".
Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? La pregunta no es difícil, pero si realmente creyeras que la culpabilidad es el infierno, no precisarías estos ejercicios. Tu santidad es la salvación del mundo. ¿Y tu propia salvación? no puedes dar lo que no tienes. Por eso hoy los ejercicios se dirigen a vos. Tu salvación es crucial, y beneficia al mundo entero. Tu santidad es la respuesta a toda pregunta que exista. Significa el fin de la culpabilidad, y por ende, el fin del infierno. Tu santidad es la salvación del mundo, y tu salvación.

Lección 40 : 

"Soy bendito por ser un Hijo de Dios".
Hoy no hay sesiones largas, sólo muchas cortas y frecuentes; lo ideal, sería cada diez minutos. Tratá de hacerlo, y retomá si interrumpiste. Sólo tratá nuevamente.
No es necesario cerrar los ojos, pero será beneficioso hacerlo; sólo repetí la idea de hoy, y agregale algún atributo que asocies con ser Hijo de Dios, aplicado a vos mismo, por ej: "Soy bendito por ser un Hijo de Dios; soy feliz, y estoy en paz, soy amoroso y estoy contento."
Esta idea comienza a afirmar algunas de las bienaventuranzas a las que tenés derecho por ser quien sos.

Lección 41 : 

"Dios va conmigo dondequiera que yo voy".
Hoy tenemos una sola sesión larga, de ser posible por la mañana, de 3 a 5 minutos.
Sentate con ojos cerrados, repitiendo la idea muy lentamente, tratando de no pensar en nada, tratando de sumergirte en tu interior, más allá de los pensamientos del mundo. De vez en cuando podés repetir la idea de hoy, si te ayuda a mantener despejada de pensamientos la mente, pero sobre todo, tratá de sumergirte en lo profundo de tu mente, vaciándola.
Usá la idea de hoy frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola despacio, con ojos cerrados. Concentrate en las palabras, en su significado; incluso podés reírte de los pensamientos de miedo, sabiendo que Dios te acompaña dondequiera que vayas.
Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se sienten separados. La depresión, la ansiedad, las preocupaciones, son consecuencias de la creencia de la separación. La idea de hoy tiene el poder de terminar con todo este desatino para siempre.
En lo profundo de tu interior, yace todo lo que es perfecto, dispuesto a irradiar a través tuyo al mundo; esto sana todo dolor y pesar; curará a la mente que creía que esas cosas eran reales.
La Fuente de tu perfecta santidad va con vos a todos lados, por ello no se te puede privar de ella.
Se comprende que no creas ésto, porque la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una densa nube de pensamientos turbios que representan todo lo que ves. Hoy estamos intentando atravesar esta nube, para llegar a la Fuente de tu santidad, que se halla dentro tuyo.

Lección 42 : 

"Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo".
Hoy haremos 2 sesiones largas, de 3 a 5 minutos, de ser posible al despertar por la mañana la primera y antes de dormir la otra.
Repetí la idea de hoy lentamente mientras mirás a tu alrededor; luego cerrá los ojos y repetila aún más despacio. Luego, tratá de no pensar en nada, excepto pensamientos relacionados con la idea de hoy; por ej: "La visión tiene que ser posible. Dios da verdaderamente". Dejá surgir estos pensamientos a menos que notes que estás divagando; entonces, volvé a repetir la idea de hoy.
No hay límite en el número de sesiones cortas que podés hacer hoy; cuanto más a menudo las repitas, estarás recordando que el objetivo del Curso es importante para vos.
Esta idea combina dos pensamientos poderosos, de gran importancia. Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que El da, es realmente dado. Lo podés recibir en cualquier momento, y no podés  
sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. Tal es la fortaleza de Dios, y sus dones.


Un Curso de Milagros << Lección 29 a la 35>>

Lección 29: 

"Dios está en todo lo que veo " 
Dos minutos por sesión. Hacer seis sesiones de práctica en el día. Además, repetirla una vez por hora, mirando lentamente a tu alrededor. Comenzá repitiendo la idea en tu interior y luego aplicala a aquellos objetos seleccionados al azar. Trata de evitar dirigir la selección de objetos, lo que puede ser una tentación por ser la idea de hoy de naturaleza tan extraña.
La idea de hoy explica por qué podés ver propósito en todo, por qué nada está separado y por qué nada tiene significado alguno. Explica todas las ideas que usamos hasta ahora, y todas las siguientes. Es probable que te resulte difícil entenderla (no hablemos de creerla) pero tratá de empezar a mirar todas las cosas (aún las inanimadas como una silla, una mesa) con Amor, porque ¿cómo podríamos saber lo que en ellas se encierra?

Lección 30: 


"Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente."
La idea de hoy la aplicaremos tan frecuentemente como sea posible a lo largo del día. Cada vez que tengas un minuto, repetila lentamente para adentro, y luego hacela mirando a tu alrededor, o en otras ocasiones, cerrando los ojos, aplicala a todo lo que no esté al alcance de tu vista.
Esta idea es un trampolín a la Visión. por medio de ella el mundo se abrirá ante vos, y al contemplarlo, verás en él lo que antes nunca habías visto. Estamos tratando de lograr un nuevo tipo de proyección; en vez de deshacernos de lo que no nos gusta viendolo afuera, tratamos de ver en el mundo lo que está en nuestra mente.


Lección 31:

"No soy víctima del mundo que veo". 
Hoy se requieren 2 sesiones de práctica más largas, de tres a cinco minutos, una por la mañana y otra por la noche, además de hacer frecuentes aplicaciones cortas a lo largo del día. En las sesiones largas, mirá lentamente a tu alrededor mientras repetís la idea de hoy 2 ó 3 veces, luego cerrá los ojos y aplicala a tu mundo interno. Te liberarás de ambos al mismo tiempo, porque el externo es consecuencia del interno, y la idea de hoy es la introducción a tu declaración de emancipación. Examiná cualquier pensamiento que cruce tu mente, miralos ir y venir... no le des preferencia a ninguno de ellos.
La idea de hoy es especialmente útil como respuesta a cualquier tentación que se presente: te recuerda dónde está la Verdad.

Lección 32: 

"He inventado el mundo que veo". 
Hoy se requieren 2 sesiones de práctica más largas, de tres a cinco minutos (no menos de tres), una por la mañana y otra por la noche (si notás que hacer la sesión te relaja, podés extenderla a más de 5 minutos). Además, hacé frecuentes aplicaciones cortas a lo largo del día, que consisten en lentas repeticiones de la idea de hoy, según explorás tu mundo interno ó externo. En las sesiones largas, mirá lentamente a tu alrededor mientras repetís la idea de hoy 2 ó 3 veces, luego cerrá los ojos y aplicala a tu mundo interno. Tratá de introducir la idea de que ambos, interno y externo, son lo mismo.
Esta idea continúa desarrollando el tema de causa y efecto. No sos víctima del mundo, porque VOS lo inventaste; podés renunciar a él con la misma facilidad con que lo construíste. Mientras desees verlo, lo verás; si no lo deseas, no estará ahí para que lo veas.
Aplicá la idea de hoy inmediatamente a cualquier situación que pueda perturbarte, diciéndote a vos mismo: "He inventado esta situación tal como la veo"

Lección 33 :

 "Hay otra manera de ver el mundo".
2 sesiones largas: 5 minutos completos a la mañana y otros 5 minutos a la noche.
En cada sesión, repitiendo la idea de hoy tan a menudo como puedas, mirá de pasada el mundo externo a vos; luego cerrá los ojos, y examiná tus pensamientos internos de la misma manera. Tratá de ser desapegado con ambos.
Durante el día, repetí la idea tan a menudo como puedas, y aplicala de inmediato a cualquier situación que te perturbe: "hay otra manera de ver ésto", repitiéndolo para tus adentros.
Lo que intentamos hoy es reconocer que podemos cambiar la percepción de nuestro mundo, tanto en el aspecto externo como interno.

Lección 34: 

"Puedo ver paz en lugar de esto".
Recomiendan 3 sesiones largas: 5 minutos completos a la mañana y otros 5 minutos a la noche, con 5 minutos más intercalados en el día.
Deben hacerse con los ojos cerrados, porque es a nuestro mundo interno al que nos dirigimos con la idea de hoy. Son 5 minutos de búsqueda en tu mente de pensamientos de temor, de situaciones que provoquen ansiedad, personas o acontecimientos "ofensivos" o cualquier otro pensamiento "no amoroso". A medida que surja cada pensamiento en tu mente, observalo relajadamente, y repetile la idea de hoy "podría ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella"; luego pasá al siguiente pensamiento.
La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. La paz mental es una cuestión interna. Tiene que empezar por tus pensamientos y luego extenderse hacia afuera. Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacífica del mundo.

Lección 35: 

"Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo".
3 sesiones largas: 5 minutos completos a la mañana y otros 5 minutos a la noche, con 5 minutos más intercalados en el día.
En cada sesión, repetí la idea para tus adentros, luego cerrá los ojos, y buscá en tu mente los términos con los que te describís a vos mismo, positivos o negativos. Todos son irreales, porque no nos vemos a nosotros mismos con los ojos de la santidad. Por ej: "Me veo a mi mismo como alguien pesimista; pero mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo" y pasá a la siguiente cualidad. Si no surgen tus propios atributos, sólo relajate y repetí la idea de hoy.
Tan a menudo como sea posible durante el día, aplicá la idea de hoy a cada atributo que te estés adjudicando.
Esta idea no describe la manera como nos vemos a nosotros mismos ahora; pero es lo que la visión nos mostrará. A todos nos cuesta creer ésto de nosotros mismos; esta es la razón por la que creemos estar en el mundo. Pero al establecer nuestro Origen, establecemos nuestra Identidad, describiéndonos como debemos ser en verdad. Hoy cambiamos el énfasis hacia el que percibe (nosotros) en vez de hacia lo percibido.

24/8/12

♥Un curso de Milagros♥ leccion 22 a la 28



Lección 22: 

"Lo que veo es una forma de venganza" Hoy haremos 5 sesiones de práctica de por lo menos un minuto cada una. Con ojos abiertos, a medida que pases lentamente de un objeto a otro, de un cuerpo a otro, decí para adentro: "Veo únicamente lo perecedero. No veo nada que vaya a perdurar, lo que veo no es real, lo que veo es una forma de venganza"
La idea de hoy describe cómo ve el mundo todo el que tiene pensamientos de ataque en su mente. Habiendo proyectado su ira sobre el mundo, lo que ve es al mundo a punto de devolver el golpe; así ve sus pensamientos de ataque como defensa propia, creando un círculo vicioso. ¿De qué paz mental se puede gozar así?
Es de esto de lo que queremos escapar. ¿No es maravilloso saber que esta fantasía salvaje no es real? ¿Que se puede escapar de ella? Nada de lo que tememos, existe.

Lección 23: 


"Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque". Hoy se requieren 5 sesiones de práctica de un minuto, además de aplicarla a lo largo del día según la necesidad. Mirá a tu alrededor, repetí la idea lentamente, y luego cerrá los ojos y buscá en tu mente el mayor número de pensamientos de ataque que se te ocurran; y a cada uno de ellos, decile: "Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque
acerca de ..."
Pensamientos de ataque son todos los juicios, opiniones, deseos... todo lo que pienses del mundo.
La idea de hoy es la única manera de escapar del miedo. Cada uno de tus pensamientos crea el mundo que ves; por eso es con tus pensamientos que tenés que trabajar para cambiar tu percepción del mundo. Si el mundo que ves es generado por tus pensamientos de ataque, éstos son los pensamientos a los que hay que renunciar. De nada sirve quejarse del mundo o tratar de cambiarlo. No estás atrapado en el mundo que ves, porque su causa se puede cambiar.

Lección 24: 


"No percibo lo que más me conviene". Hoy se requieren 5 sesiones de práctica de DOS minutos. Repetí la idea de hoy, y cerrá los ojos para, con la mayor honestidad posible, buscar aquellas situaciones no resueltas en tu vida y que te causen desasosiego, tratando de encontrar el resultado que deseás. Nombra cada situación así: "Lo que me gustaría que ocurriese con relación a .... es que .... y que .... sucediese." tratando de abarcar distintos desenlaces. Luego decí para adentro: "No percibo lo que más me conviene en esta situación". y pasá a la siguiente situación no resuelta.
La idea de hoy se basa en que lo que hacemos, las soluciones que deseamos, están basadas en nuestra percepción de las situaciones: si la percepción es errónea, todo es un castillo de naipes.
Si pudiésemos darnos cuenta de que no percibimos lo que más nos conviene, podríamos aprender qué es eso. Pero como estamos convencidos de saberlo, no se nos puede enseñar algo que creemos saber.
A veces, a posteriori, comprobamos cómo aquello que creíamos que solucionaría nuestra vida, sólo aportó errores y sufrimiento; o cómo de haberse producido lo que deseábamos, hubiera sido pésimo para nosotros. ¿no te pasó nunca?

Lección 25: 


"No sé cuál es el propósito de nada ". Dos minutos por sesión. Hacer seis sesiones de práctica en el día.
Repetir la frase lentamente y luego mirá a tu alrededor y dejá que tus ojos se posen en cualquier cosa que te llame la atención, lejos o cerca, nimia o importante, y decí: "No sé para qué es esta ... (silla, lápiz, mano, etc)" sin apartar los ojos del objeto; pasá luego al siguiente objeto.
Propósito es significado. La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves tiene significado: no sabés para qué es. Pero todo existe para tu beneficio; al reconocer ésto, tus objetivos se unifican; y esto no tiene nada que ver con lo que más te conviene, porque vos no sos el ego. Cuando creas esto, te esforzarás por retirar los objetivos que le asignaste al mundo, ya que ahora sólo tienen que ver con tus objetivos "personales". Esto no tiene que ver con reconocer los objetivos a nivel "superficial" (un teléfono sirve para hablar a distancia, por ej) sino con lo que es significativo.

Lección 26: "


Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad".
Dos minutos por sesión, que pueden reducirse a uno en caso de incomodidad. Hacer seis sesiones de práctica en el día.
Repetí mentalmente la frase y luego cerrá los ojos y buscá aquellas situaciones no resueltas en tu vida, cuyos desenlaces te inquietan (sea por depresión, ansiedad, enojo, etc.) No utilices muchos en cada sesión. Primero, nombra la situación: "estoy preocupada acerca de ...." Luego examina los posibles desenlaces "temo que pueda ocurrir .... y ...." cinco o seis posibilidades desagradables; luego decí: "este pensamiento es un ataque contra mí mismo." Concluye cada sesión repitiendo para tus adentros la idea de hoy.
Si no puedes ser atacado, es porque eres invulnerable: a menos que creas ver en el ataque una amenaza real. Si creés que podés atacar, el resultado es que podrías ser atacado. Si temés ser atacado, no podés ser invulnerable: ambas ideas se contraponen. Los pensamientos de ataque hacen que seas vulnerable en tu mente, que es donde se generan estos pensamientos. Su efecto no es otro que debilitarte a VOS. Tu vulnerabilidad o invulnerabilidad depende de tu propia mente.

Lección 27: 


"Por encima de todo, quiero ver". Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a vos mismo, a lo largo del toooodo el día, que estás decidido a ver por encima de todos tus otros deseos.
Hay que repetirla 2 veces POR HORA. (nosotras lo hacemos a la hora en punto y a la media hora) y si podés con mayor frecuencia, mejor. Si te sentís incómodo por la falta de reserva que esta idea conlleva, o tenés temor a perder algo, agregá "la visión no le cuesta nada a nadie; tan sólo puede bendecir".
Te sugiero otra vez un reloj con alarma... Si te saltás alguna sesión, no importa: si sólo la repetiste sinceramente una vez en el día, te ahorraste muchos años de esfuerzo.
Esta idea le da prioridad a la visión sobre todos tus demás deseos.
Aunque sientas la tentación de creer que se te pide un sacrificio a cambio de la idea de hoy, o aún cuando no estés convencido de que éste sea realmente tu mayor deseo, no importa. El propósito de la idea de hoy es aproximar el momento en que ésto sea una verdad para vos

Lección 28: 


"Por encima de todo, quiero ver las cosas de otra manera".
Dos minutos por sesión. Hacer seis sesiones de práctica en el día.
En cada sesión repetí mentalmente la frase y luego mirá a tu alrededor y aplicá la idea de hoy a cualquier cosa que veas a tu alrededor. Incluí el nombre del objeto: "Por encima de todo, quiero ver este.... de otra manera" Hacelo muy despacio, y tan a conciencia como sea posible. No hay prisa.
Hoy le damos una aplicación concreta a la idea de ayer. Quizá te preguntes por qué es importante ver una mesa de otra manera; pero o ves o no ves. Y cuando hayas visto una sola cosa de otra manera, sin definirla en función del pasado, sin aplicarle el propósito que creés que tiene sino preguntándoselo al objeto, te estás comprometiendo a ver. No sólo la mesa, sino el universo.

17/8/12

UN CURSO DE MILAGROS LECCIONES 13 AL 21

Lección 13

Un mundo sin significado engendra temor.
La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción suscitada. De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.

El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espa­cio vacío provisto por dicha falta. El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto.

Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor. Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee, y abarrotarlo con imágenes que no existen. Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.

Los ejercicios de hoy, que deben hacerse unas tres o cuatro veces, sin que excedan un minuto cada vez, han de practicarse de manera ligeramente distinta de los anteriores. Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados. Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:

Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.

Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alre­dedor. Luego cierra los ojos y concluye con:

Un mundo que no tiene significado engendra temor por­que creo que estoy compitiendo con Dios.

Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. Sea cual fuere la forma en que se mani­fieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tie­nes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo?. No se espera que a estas alturas creas esta afirma­ción, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.

Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún eres muy inex­perto en reconocer. No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesio­nes de práctica. Eso es suficiente por ahora

Lección 14

Dios no creó un mundo sin significado.
La idea de hoy es obviamente la razón de que sea imposible que haya un mundo que no tenga significado. Lo que Dios no creó no existe. Y todo lo que existe, existe tal como Él lo creó. El mundo que ves no tiene nada que ver con la realidad. Es tu pro­pia obra, y no existe.

Los ejercicios de hoy deben practicarse con los ojos cerrados todo el tiempo. El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a menos que te sientas a gusto hacién­dolas. De ser así, es porque realmente entiendes su propósito.

La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que le has adscrito al mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. Los pasos iniciales de este intercambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. Algunos de ellos te conducirán directamente al miedo. Mas no se te dejará ahí. Irás mucho más allá de él, pues es hacia la paz y seguridad perfectas adonde nos encaminamos.

Piensa, mientras mantienes los ojos cerrados, en todos los horrores del mundo que te vengan a la mente. Nombra cada uno de ellos a medida que se te ocurra, e inmediatamente niega su realidad. Dios no lo creó, y, por lo tanto, no es real. Di, por ejemplo:

Dios no creó esa guerra, por lo tanto, no es real.
Dios no creó ese accidente de aviación, por lo tanto, no es real.
Dios no creó [especifica el desastre], por lo tanto, no es real.

Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy se puede incluir, asimismo, todo aquello que temas te pueda ocu­rrir a ti, o a cualquier persona por la que estés preocupado. Nom­bra en cada caso el "desastre" en cuestión muy concretamente. No uses términos abstractos. Por ejemplo, no digas: "Dios no creó las enfermedades?, sino "Dios no creó el cáncer'; o los ata­ques cardíacos, o lo que sea que te cause temor.

Eso que estás contemplando es tu repertorio personal de horro­res. Esas cosas son parte del mundo que ves. Algunas de ellas son ilusiones que compartes con los demás, y otras son parte de tu infierno personal. Eso no importa. Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. Por lo tanto, no tiene significado. En reconocimiento de este hecho, concluye las sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy:

Dios no creó un mundo sin significado.

Por supuesto, la idea de hoy puede aplicarse, aparte de las sesiones de práctica, a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. Sé muy específico al aplicarla. Di:

Dios no creó un mundo sin significado.
No creó [especifica la situación que te esté perturbando], por lo tanto, no es real.

Lección 15

Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.
No reconoces que los pensamientos que piensas que piensas no son nada debido a que aparecen como imágenes. Piensas que los piensas, y por eso piensas que los ves. Así es como se forjó tu "manera de ver". Ésta es la función que le has atribuido a los ojos del cuerpo. Eso no es ver. Eso es fabricar imágenes, lo cual ocupa el lugar de la visión, y la reemplaza con ilusiones.

Esta idea introductoria al proceso de fabricar imágenes que tú llamas ver, seguramente no tendrá mucho significado para ti al principio. Comenzarás a entenderla cuando hayas visto peque­ños bordes de luz alrededor de los mismos objetos que ahora te resultan familiares. Ése es el comienzo de la verdadera visión. Puedes estar seguro de que ésta no tardará en llegar una vez que eso haya ocurrido.

A medida que avancemos, tal vez experimentes muchos "episo­dios de luz". Éstos pueden manifestarse de muchas maneras dis­tintas, algunas de ellas bastante inesperadas. No tengas miedo de ellos. Son la señal de que por fin estás abriendo los ojos. No seguirán ocurriendo, pues simbolizan meramente la percepción verdadera y no guardan relación alguna con el conocimiento. Estos ejercicios no han de revelarte el conocimiento, pero allana­rán el camino que conduce a él.

Al practicar con la idea de hoy, repítela primero para tus aden­tros, y luego aplícala a cualquier cosa que veas a tu alrededor, usando el nombre del objeto en cuestión y dejando descansar tu mirada sobre él mientras dices:

Esta(e) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.
Ese(a) _____ es una imagen que yo mismo he fabricado.

No es necesario incluir un gran número de objetos específicos al aplicar la idea de hoy. Pero sí es necesario que continúes mirando cada objeto mientras repites la idea para tus adentros. La idea debe repetirse muy lentamente en cada caso.

Si bien es obvio que no podrás aplicar la idea a un gran número de objetos durante el minuto más o menos de práctica que se reco­mienda, trata de seleccionarlos tan al azar como sea posible. Si te empiezas a sentir incómodo, menos de un minuto será suficiente. No lleves a cabo más de tres sesiones de práctica con la idea de hoy a no ser que te sientas completamente a gusto con ella, pero no hagas más de cuatro. Puedes, no obstante, aplicar la idea durante el transcurso del día según lo dicte la necesidad.

Lección 16

No tengo pensamientos neutros.
La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de desvanecer la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. En esto no hay excepciones. Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. Son simplemente verdaderos o falsos. Aquellos que son verdaderos crean a su semejanza. Aquellos que son falsos fabrican a la suya.

No hay concepto más auto-contradictorio que el de "pensa­mientos fútiles" Difícilmente se puede calificar de fútil a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. Cada pensamiento que tienes contribuye a la verdad o a la ilusión: o bien extiende la verdad o bien multiplica las ilusiones. Ciertamente puedes mul­tiplicar lo que no es nada, pero no por ello lo estarás exten­diendo.

Además de reconocer que los pensamientos no son nunca fúti­les, la salvación requiere que también reconozcas que cada pen­samiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutros. Hay tal tentación de descartar los pensamientos atemorizantes por considerárseles irrelevantes, triviales e inmerecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que los reconozcas a todos como igualmente destructivos, aun­que también como igualmente irreales. Practicaremos con esta idea de muchas formas antes de que realmente la llegues a enten­der.

Al aplicar la idea de hoy, escudriña tu mente con los ojos cerra­dos durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento "insignificante" que tienda a eludir tu búsqueda. Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. Cualquier pensamiento que se te ocurra, independientemente de las cualidades que le asignes, es un sujeto adecuado para aplicarle la idea de hoy.

Durante las sesiones de práctica, repite primero la idea para tus adentros, y luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, manténlo en tu conciencia mientras te dices a ti mismo:

Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.
Ese pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.

Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. Sugeri­mos a este fin la siguiente variación de la idea:

Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro porque no tengo pensamientos neutros.

Se recomiendan cuatro o cinco sesiones de práctica en caso de que te resulten relativamente fáciles. 'De experimentar tensión, tres serán suficientes. La duración del ejercicio debe reducirse asimismo si experimentas cualquier sensación de incomodidad.


Lección 17

No veo cosas neutras.
Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo. No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros. El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario. El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú. De lo contrario, la percep­ción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad. En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.

Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:

No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.

Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:

No veo un/una _____ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _____ no son neutros.

Podrías decir, por ejemplo:

No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.
No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.

Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso. Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente ver­dadero, y, por lo tanto, realmente feliz.

Se recomiendan tres o cuatro sesiones de práctica concretas, e incluso si experimentas resistencia, son necesarias cuando menos tres para obtener el máximo beneficio. En tal caso, no obstante, puedes acortar la duración de la sesión a menos del minuto que de otra forma se recomienda


Lección 18

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.
La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender que los pensamientos que dan lugar a lo que ves nunca son neutros o irrelevantes. También hace hincapié en la idea, a la que posterior­mente se le dará cada vez mayor importancia, de que las mentes están unidas.

La idea de hoy no se refiere tanto a lo que ves como a la manera en que lo ves. Por lo tanto, los ejercicios de hoy hacen hincapié en ese aspecto de tu percepción. Las tres o cuatro sesiones de prác­tica que se recomiendan deben hacerse de la siguiente manera:

Mira a tu alrededor, y a medida que selecciones los objetos para la aplicación de la idea de hoy tan al azar como sea posible, descansa tu mirada en cada uno de ellos el tiempo suficiente para poder decir:

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver

Concluye cada sesión de práctica repitiendo esta afirmación más general:

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

Un minuto, o incluso menos, es suficiente para cada sesión de práctica


Lección 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.
La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están rela­cionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. Eso se debe a que el orden en sí no importa. El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima?. Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos priva­dos. A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser ver­dad. Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejerci­cios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pen­samientos que se encuentren en ella en ese momento. A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del perso­naje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de _____

El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diaria­mente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordato­rio. No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay gra­dos de dificultad en los milagros.

Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. No intentes hacer más de cuatro.

Lección 20

Estoy decidido a ver
Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosa­mente. No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. La salvación del mundo depende de ello. Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.

Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estruc­tura. No interpretes esto erróneamente como un intento de que­rer ejercer presión o fuerza. Deseas la salvación. Deseas ser feliz. Deseas la paz. No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.

Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. Lo que quieres se te concede. No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. ¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? ¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.

Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. La idea de hoy implica tácita­mente también el reconocimiento de que ahora no ves. Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás deci­dido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que real­mente deseas.

Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cual­quier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. Pue­des verlos de otra manera, y los verás. Verás lo que desees ver. Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.


Lección 21

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.
La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. Esta vez, sin embargo, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que pueda surgir, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. Se te exhorta a que lleves a cabo cinco sesiones de práctica de un minuto com­pleto cada una.

Inicia las sesiones de práctica repitiendo la idea en tu interior. Luego cierra los ojos y busca con minuciosidad en tu mente aque­llas situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en ti. La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia.

Trata, por lo tanto, durante las sesiones de práctica, de no dejar escapar aquellos pensamientos de ira que consideras "insignifi­cantes". Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que sus­cita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno. Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones o personas que en otras, sobre la base falsa de que son más "obvias" Esto no es cierto. Es mera­mente un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras.

Al escudriñar tu mente en busca de todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno de ellos presente mientras te dices a ti mismo:

Estoy decidido a ver a _____ (nombre de la persona] de otra manera.
Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.

Trata de ser tan específico como te sea posible. Puede, por ejemplo, que concentres tu ira en una característica determinada de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. Si tu percepción sufre de esa forma de distorsión, di:

Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.